NOVEDADES EN EL TRATAMIENTO DEL TDAH




Decir TDAH es sinónimo de polémica. Entre los que consideran que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no existe, los que aseguran que está sobre diagnosticado o le echan la culpa a las nuevas tecnologías y los que se manifiestan absolutamente en contra de la medicación, las redes arden cada vez que alguien se atreve a escribir algo sobre el TDAH. Corren por el universo cibernético muchos mitos sobre el TDAH. La mayoría de ellos falsos. Entre ellos que hoy, 13 de julio, sea el Día Internacional del TDAH. Tenga una cosa clara, si el TDAH ha entrado en su casa, lo mejor que puede hacer es atender los consejos de su médico y no dejarse llevar por los mitos que rodean a este trastorno.

Pero, ¿qué es el TDAH? Se trata de un trastorno neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad, y que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos. Aproximadamente el 30% de los niños con TDAH tiene, además, un trastorno del aprendizaje (antes llamado discalculia, dislexia, disortografía…) lo que les convierte en bombas de relojería durante la etapa escolar. Suelen ser tachados de vagos y pasotas, además, muchos de ellos son víctimas de bulling por parte de sus compañeros. Comprender a un TDAH resulta complicado incluso para aquellos que conviven con uno.

Más de 100 expertos en Psiquiatría y Psicología han expuesto en Pamplona las principales novedades sobre el TDAH
Más de 100 expertos en Psiquiatría y Psicología del niño y adolescente han expuesto en Pamplona las principales novedades y puntos clave en el tratamiento e intervención del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, en el marco de la XI Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente.

El objetivo de la jornada fue poner en común conocimientos para ofrecer una visión integral y avanzar hacia una actuación más coordinada. “Lo que pretendemos es aportar una visión unificadora del diagnóstico y tratamiento del TDAH”, explica el doctor César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra.

“En la edición de este año nos hemos centrado en la parte biológica (imagen cerebral), pero además hemos realizado una valoración de los tratamientos que muestran mejores resultados para hacer frente a esta patología”, matiza Soutullo. Las conclusiones a las que han llegado son las siguientes: “Respecto a la medicación lo que mejor funciona son los estimulantes (lisdexanfetamina y metilfenidato, por este orden) y luego los no estimulantes (guanfacina y atomoxetina, por este orden)”. Además, para un TDAH resulta primordial la terapia, “trabajar la parte cognitiva-conductual”. Respecto a las dietas, “la eliminación de colorantes artificiales puede ayudar algo. No ayuda nada o casi nada añadir Omega 3 o eliminar los azúcares y lo que sí que parece que da resultado es la dieta mediterránea”.

Isabel Orjales, doctora en pedagogía y Máster en Educación Especial explica que el diagnóstico del TDAH “requiere cumplir unos criterios clínicos: intensidad desajustada respecto a la edad, cronicidad en los síntomas, descartar que se explique su aparición únicamente por situaciones ambientales u otros trastornos, interferencia/desadaptación en algún área de su vida. Además debe haber un buen diagnóstico diferencial. Eso exige tiempo con la familia y el paciente y un equipo en el que, por lo menos, exista una valoración médica y psicoeducativa”.

La sintomatología que presenta se puede confundir con comportamientos de niños sanos con falta de límites educativos
Por eso, cuando surgen por las redes vídeos en los que se culpabiliza a las nuevas tecnologías de ser las causantes de este trastorno, los especialistas se llevan las manos a la cabeza. “Ahora es el móvil el que va a tener la culpa. Este trastorno está descrito desde 1902… ¡cómo va a ser por el móvil! Que el móvil distrae, seguro, pero entre tener móvil o un bombardeo a lado en la II Guerra Mundial, distrae más lo segundo. Creo que la gente idealiza el pasado. Eso de que las generaciones nuevas van más deprisa, estudian menos, leen menos y son menos respetuosas con sus mayores se lleva diciendo desde Sócrates”, aclara Soutullo.

En la mayoría de los estudios, el TDAH tiene una incidencia entre el 5 y 7% de los niños en edad escolar. La cifra no varía mucho en los diferentes países del mundo. Eso supone una afectación importante (aproximadamente 1 niño por aula de 25 alumnos). “Sólo hace falta calcular respecto al número de alumnos y aulas de un colegio para ver que no parece que esté sobrediagnósticado, como acusan algunos. Sí puede haber casos de malos diagnósticos, basados en poca información, pobre y/o incompleta. La mayoría de los estudios indican tasas de tratamiento que no llegan al 2-3%, es decir, sólo la mitad de los TDAH están tratados. Es cierto que ahora se diagnostica más, pero es que antes casi no se diagnosticaba, y ahora estamos algo mejor, o menos peor”, se lamenta Soutullo.
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