CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS CON TDAH EN SUS RELACIONES SOCIALES




El ser humano necesita relacionarse y ser aceptado por las personas de su entorno, necesita sentirse integrado socialmente. Si tenemos buenas habilidades sociales nuestra relación con los demás será positiva y beneficiosa para nuestra salud emocional.

Los niños con TDAH a menudo tienen problemas para relacionarse con los demás y pueden ser rechazados por sus compañeros, profesores e incluso familiares. Esto es debido a su comportamiento inmaduro, a su impulsividad, a su dificultad para ponerse en el lugar del otro, a su incapacidad para entender las normas sociales y a su escasa capacidad reflexiva que les impide ser conscientes de las consecuencias de sus actos.

¿Cómo podemos ayudar al niño con TDAH a mejorar sus relaciones con los demás?

Los padres y familiares son un ejemplo muy importante de comportamiento para el niño. Si se comportan correctamente, controlando su temperamento, escuchando con tranquilidad, pidiendo las cosas “por favor”, si le hablan  con amabilidad y cariño le están enseñando un modelo positivo de relación con los demás.

Observar su forma de comportase con otros niños y explicarle con calma lo que hace bien (“refuerzo positivo”) y dónde están sus fallos, para poder mejorarlos. Si ha agredido o pegado a otro niño, primero hay que interesarse por el estado del niño agredido, luego hacer que se disculpe y finalmente explicarle que lo que ha hecho no es correcto.

Centrarse en los aspectos positivos de su conducta siempre que sea posible. Hay que reconocer y reforzar tanto sus logros como sus esfuerzos.

En casa los padres deben tener mucha paciencia e intentar no discutir con el niño por cualquier cosa. Hay que valorar si vale la pena o no comenzar una nueva discusión; si se trata de un tema menor quizás es mejor olvidarlo.

Hay que enseñarle a hacer y aceptar cumplidos (“muy bien hecho cariño”, “da las gracias”…) y a pedir las cosas de forma adecuada (“¿me lo dejas, por favor?”).

Mantener una buena comunicación con el niño, ganarse su confianza para que nos cuente cómo se siente, qué problemas tiene y cómo podemos ayudarle.

No se le debe reñir, criticar ni ridiculizar ante sus amigos y compañeros cuando haga algo inadecuado; hay que mantener la calma y hablar después a solas.

Sugerencias de actividades sociales para el niño con TDAH

El aislamiento del niño no es bueno. Hay que evitar que se quede en casa la mayor parte de su tiempo libre o que salga sólo con sus padres. Al contrario, hay que animarle a que participe en actividades sociales y de grupo, siempre teniendo en cuenta sus habilidades y sus preferencias.

Participar en actividades sociales estructuradas puede ayudarle a entrar en un grupo social ya formado, aprender sus normas, asumir responsabilidades y compartir experiencias positivas. Por ejemplo, apuntarse a un grupo de scouts, teatro, baile o deportes de equipo (fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol…). También son adecuados los deportes individuales si el niño los prefiere (natación, kárate, judo, tenis…) porque mejoran su motricidad y les ayuda a conocer a otros niños. Para mejorar la capacidad de concentración son muy recomendables el ajedrez, los talleres literarios o de pintura, o aprender a tocar un instrumento musical.

Hay que evitar las actividades y los deportes demasiado competitivos que le puedan ocasionar ansiedad.

Siempre se debe informar al entrenador o a los monitores de las características del niño.
Se pueden buscar actividades fuera de su entorno habitual si el niño lo ha intentado previamente en su colegio o en su barrio y ha sido rechazado o ha tenido problemas que le han creado “mala fama”.

Cuando vaya a asistir a una fiesta, un cumpleaños o una celebración, donde haya mucha gente desconocida, ruido y excitación es fácil que el niño se estrese y se descontrole. Hay que anticiparse y explicarle a dónde va, qué va a hacer y buscar alternativas si surgen situaciones conflictivas.

Aspectos positivos del TDAH

Muchos  niños que padecen TDAH tienen algunas características muy positivas que se deben fomentar para mejorar su autoestima. Por ejemplo:

Una elevada creatividad y espíritu crítico.

Sentido del humor, comicidad y optimismo. Carácter extravertido, sociable y abierto. Pueden ser muy carismáticos y llegar a ser líderes de su grupo.

Gran vitalidad y mucha energía. Entusiasmo y pasión por las cosas que le gustan y en las que se implican, lo que les permite una gran capacidad de trabajo cuando éste les resulta gratificante y motivador.

Elevada capacidad de decisión, intrepidez y valentía. Se crecen ante los retos y pueden ser muy emprendedores.
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