CÓMO REDUCIR LA FRUSTRACIÓN EN NIÑOS CON TDAH



CAUSAS PROBABLES DE FRUSTRACIÓN EN EL TDAH

El rendimiento escolar.

En muchos casos aparece el fracaso en los estudios debido a los problemas para prestar atención y a la falta de planificación y organización.

Las relaciones sociales.

Se suelen deteriorar tanto las familiares como las que se establecen con los amigos como consecuencia de las conductas impulsivas.

La falta de experiencia de éxito, los fracasos frecuentes y mantenidos en el tiempo y la incomprensión de los que rodean al niño, además del desconcierto del niño hacia lo que le está ocurriendo pueden ir aumentando la frustración que siente.

CÓMO SE MANIFIESTA LA FRUSTRACIÓN

No existen unos síntomas específicos que permitan decir que el niño tiene un problema de frustración. Sin embargo, sí existen unas señales entre las que se encuentran:

– Problemas de comportamiento: Como por ejemplo irritabilidad o nerviosismo.

– Crisis explosivas ante los fracasos y frustración repetida.

– Síntomas anímicos como la desgana, apatía, pérdida de entusiasmo y motivación. El niño puede, por ejemplo, abandonar actividades que antes le eran placenteras o rechazar iniciar una nueva actividad sin haberla probado.

Si los fenómenos de frustración se mantienen en el tiempo, puede producirse rechazo a si mismo, y expresar frases como “no sirvo para nada, soy un inútil”.

CÓMO REDUCIR EL NIVEL DE FRUSTRACIÓN

Establece metas y objetivos concretos, medibles y que se puedan conseguir. Si el niño tiene problemas de aprendizaje con el suspenso de la mayoría de las asignaturas, no se le puede exigir que en la siguiente evaluación todas las notas sean sobresalientes. De la misma manera, si existen problemas importantes en el comportamiento, sería adecuado establecer como objetivo una reducción paulatina de dichos problemas, acordada mediante consenso y que se pueda conseguir.

Premia y alaba cualquier logro que consiga aunque sea pequeño. Esto permite que mejore la autoestima que en muchas ocasiones se encuentra disminuida debido a los fenómenos de frustración.

Favorece que el niño realice alguna actividad en la que tenga éxito. Por ejemplo, una actividad deportiva o tocar un instrumento. La suspensión de las actividades extra escolares, especialmente cuando el niño manifiesta que son de su agrado, forma parte de la extensa lista de castigos a las que se ve sometido un paciente con TDAH. En otras ocasiones, la suspensión se realiza debido a que el tiempo necesario para hacer los deberes ocupa toda la tarde. En ambos casos, la eliminación de una actividad exitosa perpetúa la frustración que produce el fracaso en las demás áreas.

La adaptación curricular se debe realizar de manera precoz. De nada sirve esperar para ver si “el niño madura” y deja de suspender.

Ayuda al niño a cambiar de estrategia cuando la que está siguiendo no funciona. Es habitual que un niño con TDAH tenga problemas de planificación y organización, lo que lleva a que no se seleccionen las mejores estrategias y que aumente el nivel de frustración ante los fracasos mantenidos.
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