Particularidades del TDAH de 0 a 6 años




El Trastorno por Déficit Atención e Hiperactividad (TDAH) es la problemática del neurodesarrollo mas frecuente en la clínica neuropediátrica, afectando a un 5 - 7 % de los niños, lo que equivale a un  niño por aula.

Antes de los 7 años resulta problemático y controvertido realizar un diagnóstico de TDAH; pero, de acuerdo con los informes retrospectivos y diversos estudios longitudinales, parece ser que un elevado porcentaje de los escolares con TDAH ya manifestaba conductas típicas del trastorno que eran inapropiadas en cuanto a su intensidad durante los años prescolares.

La visión del TDAH desde la óptica de la Atención Temprana, que abarca hasta los 6 años de edad, incluye su oportuna consideración respecto a su diagnóstico precoz y tratamiento. El TDAH de 0 a 6 años se manifiesta en un 50% menos que en la edad escolar, lo que supone alrededor de un 3% de los niños.

Vaquerizo-Madrid (2005) señala los signos más relevantes referidos a esta edad:

1. Pobre disposición para el juego social con otros niños.

2. Exceso de preferencia por los juegos deportivos sobre los educativos.

3. Actitud desmontadora ante los juguetes y pobre interés sostenido por el juego.

4. Retraso del lenguaje.

5. Retraso y torpeza en el desarrollo de la motricidad fina adaptativa.

6. Dificultades para el aprendizaje de los colores, los números y las letras.

7. Dificultades para el desarrollo gráfico y para la  comprensión de la figura humana.

8. Inmadurez emocional.

9. Constantes rabietas y más accidentes que los niños de su  edad.

Si antes de los seis años aparecen al menos seis síntomas: impulsividad, no guardar el turno en el juego, perder las cosas, no organizarse, no mantenerse sentado, contestar antes de que le pregunten... entonces puede existir un déficit de atención. "Debe pasar en casa y en el colegio, porque si no podría ser un problema de adaptación" (Vaquerizo Madrid, 2005).

No debemos olvidarnos de que los síntomas son desproporcionados para lo esperable a su edad y deben de darse por lo menos en dos ambientes por ejemplo, en casa y en el colegio.

Los niños con TDAH inatentos son más difíciles de identificar porque pasan más desapercibidos al no ser tan conflictivos, "van a su aire" y hacen poco caso a los demás.  Sacan los juguetes de su sitio pero luego no les hacen caso, en clase no siguen el ritmo de los demás, se olvidan de sus tareas y organizan peor sus actividades.

El TDAH subtipo combinado, presenta precozmente una conducta disruptiva y alteraciones de la regulación emocional para su edad correspondiente, lo que repercute en una limitada  interacción social  e incluso  una difícil relación con sus padres.

Estos niños, entre los 3 y 6 años, tienen de forma progresiva un menor nivel para la aceptación de las normas que los demás, tienen rabietas frecuentes, presentan más  conflictos con sus compañeros,  se pegan más con ellos y son intrépidos sin ver el peligro porque además tienen gran actividad motora y curiosidad por todo.

Todas estas características se traducen en una serie de evidencias que se pueden clasificar por rangos de edad y que desarrollamos a continuación:

Evidencias de un TDAH de 0 a 3 años:

Padre TDAH
Niños prematuros.
Problemas en el embarazo.
Llora muy habitualmente.
No se reconforta con nada.
Activo como bebé.
Come mal.
Evidencias de un TDAH de 3 a 6 años:

Comportamiento impulsivo y arriesgado.
No espera.
Cambia muy a menudo de juguetes.
No escucha los cuentos.
El tratamiento en los niños con TDAH consiste en medicación estimulante,  intervenciones psicosociales y los tratamientos que combinan ambas modalidades. Numerosos estudios han constatado que las medicaciones estimulantes resultan efectivas a corto plazo para reducir los síntomas esenciales del TDAH y los problemas asociados en la etapa escolar, de manera que en la práctica clínica estos fármacos constituyen el tratamiento de primera elección.

No obstante, aunque en los últimos tiempos se ha incrementado su empleo en los niños menores de seis años con TDAH, su administración es menos frecuente y más controvertida.

En líneas generales, se ha encontrado que el entrenamiento a padres suele ser efectivo para mejorar los problemas que estos niños manifiestan en el contexto del hogar, pero la información de que disponemos es limitada en relación con la generalización de estos resultados positivos a otros contextos naturales como la escuela.

Sin embargo, Juan Narbona, neuropediatra de la clínica Universitaria de Navarra, aconseja juegos con materiales reales y participación, "en los que tengan que controlarse", para mejorar la atención, como el "Dónde está Wally", que exige escrutar atentamente una página, o los juegos de mesa, donde hay que esperar turno, observar reglas y estar centrado. José Antonio Portellano concluye: "Cuando un tratamiento psicoeducativo funciona, cambia el cerebro. Si era impulsivo y se le adiestra para que adquiera un aprendizaje verbal interno, habremos modificado la química cerebral".
Con la tecnología de Blogger.