TU HIJO TIENE TDAH Y TÚ NO TIENES LA CULPA



A quién no le han dicho alguna vez: “¿No será que estás siendo un poco floja?… No te ofendas querida, te lo digo desde el corazón… ¿Te has planteado poner unos límites en casa?… He leído un libro buenísimo que dice que…”. Y otras veces, cuando vas al cole o al médico, y te dicen que no sabes educar o que tu hijo es un mal educado. Entonces tienes que volver a escuchar de nuevo las míticas frases machacantes tipo: “¡Cómo se nota que es hijo único!”,  y  otra buenísima: “¡Tú déjamelo a mí un fin de semana que te lo espabilo!”.

Parece que todas estas personas han nacido con un manual de cómo ser padres debajo del brazo y todos tienen hijos perfectos.

Pero hay algo mucho peor que recibir estos comentarios de personas que no son cercanas a ti. Recibirlos de personas que tú pensabas que en esos momentos de tantas dudas serían incondicionales y estarían a tu lado apoyándote sin dudarlo. Y resulta que te salen rana. Tus hermanos, tus mejores amigos, tus padres… Qué voy a contarte que no sepas ya, ¿verdad?.

En esos momentos la culpabilidad te inunda y te ahoga. Eres culpable de todo: de no saber, de no hacer, de no saber dónde ir, de sentirte solo/a… y cuando por fin tienes la ayuda de un profesional que sabe del tema, que te abre los ojos (aún más), como se te ocurra comentárselo a cualquiera de los que supuestamente te iban a dar apoyo pero sólo te dan la espalda, date por perdida: “Tú estás loca… Mira cómo juega, que buen color tiene y que gracioso es… Anda que…”.

Yo terminé montando una asociación de padres y madres de afectados por el TDAH, y allí todos nos entendemos, todos hablamos el mismo lenguaje.  Siempre intento con mucho interés que las nuevas familias que se acercan no tengan que pasar por todo este maremágnum de ideas equivocadas, como la culpabilidad, que te deja sin fuerzas.

Nadie puede controlar que genéticamente se transmita a un hijo un gen alterado, ni a ninguno nos gusta tener que estar rodeados de pautas de entrenamiento, rutinas o recibir constantemente esas notitas del colegio. Pero los hijos son nuestra responsabilidad y ante esto lo único que podemos hacer es tener una actitud positiva.

Hoy día existen muchos recursos para poder tener un buen pronóstico en un niño con TDAH. Conocemos el tratamiento multimodal, y sabemos que todas las personas implicadas en su cuidado: pediatra, psiquiatra, terapeuta, profesores, monitores, cuidadores, profesores particulares y entrenadores deportivos, deberían tratar de comunicarse regularmente,  buscando siempre la cooperación.

La cooperación en el manejo del TDAH es un tema que intentamos regular desde las Asociaciones y desde las Federaciones, pues aunque debería ser así de fácil a nivel institucional, no lo es, pero lo haremos posible, trabajamos cada día para ello con esfuerzo y con la ayuda, motivación y desinterés de muchos de los agentes implicados en el proceso.

Si no empezamos a hablar con naturalidad de lo que les pasa a los niños con TDAH no dejaremos de estigmatizarlos y seguiremos sintiéndonos culpables. La actitud positiva solo la conseguiremos entendiendo perfectamente cuáles son las necesidades de nuestros hijos o amigos que lo padecen, conseguir meternos en su pellejo y poder llegar a sentir como ellos por un momento, para poder seguir adelante con fuerza y optimismo.

Formándonos para saber ayudarles como padres y poder disfrutar de nuestros hijos que en la mayoría de los casos, y me incluyo porque me pasa, nos desbordamos intentando ser madres disfrazadas de profes de mates con los deberes, madres disfrazadas de terapeutas cuando viene llorando porque no tiene amigos en el cole, madres disfrazadas de pediatras porque come menos o duerme peor, etc. Todas estas máscaras crean angustias y culpas  porque no conseguimos llegar a ningún resultado beneficioso para ninguna de las partes.

Nos perdemos la aventura de la maternidad y la paternidad a secas, que no es poco, ni fácil. Tenemos que aprender a delegar en los especialistas y confiar en ellos. Lo sé, quitarse los disfraces no es fácil, la experiencia fue aterradora, pero como decía aquel, “hay que relajarse y disfrutar”. Yo lo estoy intentando,  mi hija se lo merece.

Otra frase sabia, “Nadie nace con el manual debajo del brazo”.

Creditos tdah y tu
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