UN POCO DE SENTIDO COMÚN EN ESTE CAOS




Todos hemos visto o leído en los últimos meses alguna publicación en la que alguien afirmaba que el TDAH no existe, que es una invención, que es un problema de educación, que son niños maleducados a los que no se les ha dado un buen azote a tiempo, que los niños están hipermedicalizados o que en esta vida todo lo queremos solucionar con pastillitas. Y así, sin aportar más pruebas que su opinión sobre el tema, sin respaldo científico que aporte veracidad a lo que cuentan, se aventuran a desmontar en un momento lo que la evidencia científica se ha encargado de demostrar durante tantos años.

La verdad, no está claro qué es lo más grave del asunto. Si que se insinúe una atrocidad como inventarse un trastorno inexistente, o que los médicos especialistas están equivocados y no piensan en lo mejor para sus pacientes, o que se difundan en los medios opiniones y acusaciones sin ningún tipo de rigor científico. Quizás, lo que menos pueda sorprendernos sea esto, que se publique en algunos diarios y programas información sin rigor, pero eso sí, con una buena dosis de morbo, denuncia, crítica y especulación. Porque al fin y al cabo, el cotilleo y el debate atacando al de al lado, es nuestro pan de cada día.

Una verdadera lástima.

Pese al gran esfuerzo que hacen asociaciones de pacientes, especialistas, sociedades científicas e industria farmacéutica por aportar información científica basada en los estudios realizados, parece que una noticia con el titular “El TDAH no existe” hace que todo se tambalee, que retrocedamos los pasos que hemos avanzado juntos y que haya que volver a empezar de cero.

Resulta desesperante para todos los que trabajamos día a día para construir un mundo mejor para los afectados por el TDAH, para aquellos que padecen el trastorno y que viven con esa realidad, para aquellos médicos que han estudiado muchos años con el único propósito y vocación de curar a las personas y que se esfuerzan a diario para ayudar de la mejor manera posible a sus pacientes, para todos aquellos que intentan que estas personas con TDAH tengan una vida más plena, más sencilla y menos estigmatizada. Sin embargo, por muy desesperante que resulte, nadie tira la toalla. De hecho quizás nos refuerce a seguir trabajando con más energía para ayudar a los afectados.

Entre tanta entrevista y artículo abogando por la no existencia del TDAH parece que las voces de aquellos que lo defienden, no con opiniones personales sino con argumentos científicos, suenan menos fuerte. Y aquí precisamente, lo que queremos es ser su altavoz. Recientemente se han publicado en La Vanguardia dos Cartas al Director, que han llamado nuestra atención. Por fin, hemos encontrado un poco de sentido común en este caos…

Tratar el TDAH

por el Dr. Mariano Trillo (Psiquiatra)
La Vanguardia
13 de marzo de 2015.

Los argumentos en contra de la existencia del TDAH son tendenciosos, no probados científicamente y sensacionalistas. Las acusaciones de que el diagnóstico y los tratamientos médicos son un montaje de laboratorios con fines comerciales no son sólo de extremada gravedad, sino difícilmente creíbles en un mundo donde la medicación es la industria más controlada de todas. Cada día veo en mis pacientes las consecuencias acumulativas de no tratar el TDAH, como son baja autoestima, ansiedad, adicciones, desajuste social y laboral o depresión. Consecuencia del propio TDAH, no de la medicación. Se han identificado los genes que predisponen al TDAH, y su diagnóstico hace unos años que está reconocido internacionalmente por la OMS. Hay guías de práctica clínica para el tratamiento. Deberíamos empezar a preguntarnos si son los profesionales del TDAH y los laboratorios quienes sacrifican la salud de los pacientes por intereses comerciales o si lo hacen algunas ideologías que sistemáticamente ignoran una realidad rotunda y científica para reafirmar sus teorías.
El Trastorno por Déficit de Atención

por la Dra. Anna Sans (Neuropediatra)
La Vanguardia
15 de marzo de 2015.

Del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se dice de todo: que no existe, que alguien reconoció habérselo inventado, que es un fraude de la industria farmacéutica, que damos pastillas a los niños para que no molesten, etcétera. ¿Somos los médicos, psiquiatras y neuropediatras profesionales corruptos y remunerados por la industria farmacéutica para tratar un trastorno que no existe? ¡Ya está bien! ¿Por qué no se exigen estudios serios a quien niega el trastorno? ¿Por qué no se muestran los resultados sobre la evolución de pacientes diagnosticados y tratados de formas alternativas y se presentan en foros científicos? ¿Y la prensa? La información ha de ser plural, aducen. De acuerdo, pero también seria. Una cosa es informar sobre tratamientos alternativos y otra subirse al carro de la desinformación.

¿Es que creer o no creer en el TDAH es una cuestión de fe? La evidencia científica es apabullante con relación a las diferencias que existen en el desarrollo del cerebro de los niños con TDAH, a alteraciones genéticas asociadas al consumo de alcohol durante la gestación o a los efectos de la prematuridad. Por no hablar de estudios como el reciente publicado en The Lancet que, tras analizar la evolución de 30.000 personas con TDAH, muestra una mayor mortalidad por accidentes y drogadicción. La relación del TDAH con el fracaso escolar y el buen resultado de la detección precoz están más que demostrados. El manejo adecuado debe ser no sólo farmacológico, sino multimodal, lo que incluye la intervención psicoeducativa a padres y maestros, la reeducación y el tratamiento psicológico
Ojalá el TDAH no fuese un tema tan controvertido. Ojalá se entendiese igual que una diabetes o un problema en el riñón. Ojalá la sociedad mirara a las personas con TDAH como mira a otras personas con problemas de salud. Ojalá.

Pero no hay que darse por vencido. Estamos en ello y algún día lo conseguiremos. Entre todos. Pacientes, familiares, médicos, psicólogos, profesores, orientadores, asociaciones de pacientes e industria farmacéutica. Porque todos nos esforzamos por lo mismo: el sentido común respecto al TDAH en la sociedad.

creditos tdah y tu 
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